Revista especializada en delincuencia

Archive for the ‘Delincuencia de menores’ Category

Corazón civilizado

In Cárceles, Delincuencia de menores on mayo 25, 2012 at 6:45 pm
César Ponce (Hoppes nº9)

Los escoltas sin ocupación sustituirán a Guardias Civiles en instituciones penitenciarias españolas. Se trata del segundo paso hacia la privatización penitenciaria tras la gestión de los centros de menores, alejados del modelo público.

“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”, fue la misteriosa cita de Fiódor Dostoievski, cuyo significado real muchos han intentado interpretar. Quizá hablaba de privatización penitenciaria. De forma inminente los escoltas desocupados tendrán la responsabilidad de medir el grado de la civilización española, pues serán ellos parte del personal que tenga que tratar a los presos. “No se puede hablar de gestión privada, pero puede ser un punto de partida dentro de la ola de privatización que vive el país”, como apunta Enrique Sanz (Doctor en Derecho y especialista en temas de privatización penitenciaria).

La privatización de las prisiones saluda a España, de momento de lejos

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La tortura, una chiquillada

In Contextualización, Delincuencia de menores, Prevención on mayo 25, 2012 at 6:14 pm
ESTEBAN ORDÓÑEZ/ HOPPES Nº9

Las investigaciones de violencia familiar estudian el comportamiento de los agresores y su historial para averiguar su origen. En muchos casos manifiestan que el sujeto pegaba o torturaba animales en su infancia o adolescencia. Sucede lo mismo con los criminales seriales, según demostró un estudio del FBI, o con los condenados a delitos graves, como afirma el informe presentado en la American Society of Criminology por el equipo liderado por los expertos en crueldad animal Núria Querol y Frank Ascione.

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El trabalenguas del deporte escolar

In Delincuencia de menores, Prevención on abril 23, 2012 at 7:26 pm
César Ponce (Hoppes nº9)

En un 15% de acontecimientos deportivos en edad escolar se producen conductas agresivas. Se lucha desde focos aislados por revertir la situación pero sin poner en marcha todos los medios posibles. La presión que someten los padres a sus hijos es un factor a tener en cuenta en estas conductas.

<<Antes de retirarme al vestuario, un individuo se dirigió a mí en los siguientes términos: “Vaya espectáculo, mañana saldrá en el telediario de cuatro”. Otro de los miembros del banquillo: “Hijo de puta, te espero después”. Así como un tercero tras ser expulsado se me encaró, apretando el puño y teniendo que ser retirado del terreno de juego por sus compañeros>>. Se trata de un acta textual perteneciente a un partido de fútbol de la regional alicantina que podría formar parte del estudio foral elaborado por la diputación de Vizcaya junto a la Federación de Fútbol territorial, en el que se demuestra el auge de la agresividad en el deporte escolar a través del análisis de centenares de documentos arbitrales. El 40% de los encuestados apunta a la combatividad de los padres y madres de los jugadores como motivo principal de este resplandor de belicosidad. “Los jóvenes actuales no tienen un problema de rebeldía, tienen un escenario de aprendizaje en una sociedad extremadamente agresiva, compleja y competitiva que les sitúa al borde del colapso”, avanza al respecto Jordi Puig i Voltas (Maestro de Educación Física y experto en violencia deportiva a nivel escolar). Hay que educar primero a sus referentes para que ellos eduquen a sus hijos o alumnos.

Acta del partido mencionada en el reportaje conseguida por Hoppes nº9

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De la leyenda a la reyerta

In Delincuencia de menores on marzo 6, 2012 at 7:18 pm
ESTEBAN ORDÓÑEZ/ HOPPES Nº9

Las investigaciones revelan que las bandas juveniles no son el conato de delincuencia organizada que se proyecta en la sociedad

Se entienden. Si se enfrascan en una reyerta, si se buscan el respeto, se entienden. Luego unos hablarán de pelea, otros de pito; lo mismo es. Habrá felicitaciones o quizá pensamientos de venganza, choques de manos que más parecen un juego secreto de trileros. Pero a ambas partes, los jóvenes sentirán cómo el amarillo chillón, los pañuelos de la frente, las botas de punta reforzada o las bombers les echan raíces en la sangre. “La jerga es distinta, pero la semántica es la misma: la cultura del respeto. La vida del grupo es una constante búsqueda de prestigio mediante la comparación con otras pandillas”, afirma Bárbara Scandroglio, catedrática de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, esta escena es parte del mito, de la asunción por parte del grupo de la imagen violenta proyectada desde los canales de comunicación social. La violencia, como apunta el profesor de la Universidad de Lleida y Doctor en Antropología Social, Carles Feixa, “es un instrumento de cohesión, pero no un aspecto central de la vida del grupo”.

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