Revista especializada en delincuencia

El último reto de la psicología

In Reinserción on marzo 6, 2012 at 4:31 pm
César Ponce (Hoppes nº9)

Diversos estudios recientes demuestran que los rasgos psicopáticos en jóvenes delincuentes aumentan el riesgo de reincidencia. La psicología estudia el fenómeno pero aún no encuentra respuestas contundentes

Ese joven es daltónico emocional, incapaz de experimentar sentimientos. No ama ni odia, no se alegra ni entristece profundamente. Ni siquiera demuestra miedo o rabia. Su carencia afectiva le convierte en un individuo impulsivo e irresponsable. Se muestra superficial y nada empático con los que le rodean. Incapaz de proyectar su futuro de forma realista, miente y manipula con frecuencia. Es un ser parasitario cuya incapacidad para sentir le empuja a buscar emociones fuertes; primero fueron las drogas, luego se sucedieron los delitos. No siente, ni siquiera existe. Es un perfil de individuo construido a través de las respuestas de la investigadora científica de la Universidad de Montreal Teresa Silva. Reúne todos los patrones psicopáticos, y ello aumenta la probabilidad de una carrera delictiva versátil y violenta. La psicopatía aumenta el riesgo de reincidencia en los jóvenes, y la psicología investiga una solución para ello.

Los jóvenes delincuentes con rasgos de psicopatía tienen más riesgo de reincidir en su conducta delictiva

La criminóloga Zoraida Esteve Bañón fue galardonada por un estudio titulado “Precursores de psicopatía en una muestra de delincuentes juveniles internados”, en el que demostró que los menores reincidentes del centro de reeducación social “Els Reiets” (Alicante) obtienen puntuaciones mayores en los rasgos psicopáticos. Teresa Silva también confirma la existencia de estudios longitudinales que demuestran una relación positiva entre la presencia de rasgos de inestabilidad emocional en la infancia y adolescencia con la violencia, agresividad y delincuencia en la adolescencia tardía o edad adulta. Desde los años 90 diversos grupos de investigadores en EEUU, Canadá y Europa vienen encontrando una asociación entre psicopatía y delincuencia, psicopatía y reincidencia y especialmente entre psicopatía y reincidencia violenta en jóvenes menores de 18 años. Datos aportados por la investigadora de Montreal estiman que el porcentaje de personas que presentan rasgos psicopáticos se sitúa entre el 2 y el 3%, mientras que en el medio penitenciarios los porcentajes se disparan entre el 30% y el 70% en caso de adultos y entre el 20% y 50% en el caso de jóvenes. Se puede extraer por tanto la existencia de un fenómeno asociativo entre psicopatía y reincidencia, pero Silva avisa que “no todos los delincuentes son psicópatas, ni todos los psicópatas delincuentes”.

Estas cifras reabren el debate de si la prisión o el internamiento son los mejores lugares para la reeducación de los jóvenes que necesitan asesoramiento psicológico. Elisa García España es investigadora entre otros campos de delincuencia juvenil, reincidencia y sistemas penitenciarios. En su opinión “las cárceles son lugares discriminógenos y de gran contaminación delictiva”. Las califica como “escuelas del delito” y no cree que se deban centrar las expectativas de reinserción en el sistema penal. Para Margarita Cortegoso Freire, especialista en psicología clínica, “los objetivos no deben ser maximalistas, puesto que también hay personas que no consiguen una rehabilitación total pero sí consiguen mejoras importantes”, como ocurrió con el Jaro (protagonista de navajeros) según relata Ángeles Luengo. Casos como ese y otros que ha experimentado en su carrera le inducen a Cortegoso a confiar en la reinserción, “siempre que venga precedida de un trabajo serio y con la implicación de profesionales de todos los ámbitos”.

El tratamiento de este tipo de sujetos es complejo. Teresa Silva avisa que “suelen responder de forma poco adaptativa al castigo”, pues “no tienen conciencia que sirva de freno emocional de la conducta”. Lo más efectivo puede ser retrotraerse al origen del delito para intentar evitarlo. Silva asegura que “es posible prever en la infancia con cierta seguridad cuáles son los individuos que van a desarrollar rasgos psicopáticos en su vida posterior”. Aún así manifiesta que “sigue quedando mucho por hacer en el ámbito de la psicopatía, en como afecta y como se desarrolla”. “Los programas destinados a modelar las conductas de jóvenes psicópatas sólo han conseguido desarrollar su audacia para engañar y manipular con mayor facilidad a los demás”, asegura la investigadora, quién concluye que “para aminorar las repercusiones de los comportamientos de estos individuos es necesario estudiar los precursores de la infancia muy temprana y desarrollar programas con los padres en el ámbito escolar que prevengan la violencia y la delincuencia”.

Alternativas al internamiento

La prisión o las formas de internamiento a menudo se convierten en un enemigo para tratar a infractores que precisan de atención psicológica, como puede ser el caso de los que presentan rasgos de psicopatía. Elisa García asegura que “los tratamientos fuera de prisión tienen más efectividad que los realizados en su interior”. La investigadora cree que “es necesario un mayor trabajo integral en el entorno del joven delincuente”. En sintonía con esta opinión, Margarita Cortegoso considera que en prisión la voluntariedad de recibir tratamiento está muy contaminada, porque los internos saben que de negarse se verían afectados sus beneficios por permisos o libertad condicional.

Elisa García valora que “el sistema penal español es muy punitivo con los jóvenes en relación a los países de nuestro entorno, no beneficiando así la reinserción. Es por ello que prefiere las penas alternativas al internamiento como la libertad vigilada, o la aplicación de programas de reeducación. Hay iniciativas como el padrinazgo que también abogan por estos métodos alternativos. En este sentido Margarita Cortegoso ha participado en varios programas de tratamiento, entre ellos uno de terapia asistida con animales en el Centro Penitenciario de Ourense. Corrobora que “los centros que permiten la visita o tenencia de mascotas facilitan la reducción de la violencia, suicidios, consumo de drogas, además de mejorar las relaciones sociales de los infractores”. Según Cortegoso “la influencia de animales es positiva en la medida que libera tensiones, reduce depresiones, desarrolla afectos, incrementa la autoestima, ejercita la paciencia o reestructura valores”.

Teresa Silva califa el delito como “fenómeno multicasual”. Expone el ejemplo de España, donde hasta hace poco la violencia doméstica no tenía significado de delito, lo que provocaba que muchos sujetos que hoy se clasifican como delincuentes antes no tuvieran esta consideración. El caso de los jóvenes delincuentes con rasgos psicopáticos es un fenómeno en plena investigación que se encuadra dentro del término “multicasual” para definir el delito. Silva considera que “la psicología es una disciplina fundamental para la prevención y la reinserción de delincuentes, puesto que ayuda a conocer actitudes, valores y creencias”. La psicopatía pone a prueba a la psicología. Por ahora las investigaciones avanzan pero las conclusiones son confusas.

Despieces y artículos de contextualización: Un doble caso de reinserción/ Entrevista a Mª José Bernuz Beneítez

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