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El trabalenguas del deporte escolar

In Delincuencia de menores, Prevención on abril 23, 2012 at 7:26 pm
César Ponce (Hoppes nº9)

En un 15% de acontecimientos deportivos en edad escolar se producen conductas agresivas. Se lucha desde focos aislados por revertir la situación pero sin poner en marcha todos los medios posibles. La presión que someten los padres a sus hijos es un factor a tener en cuenta en estas conductas.

<<Antes de retirarme al vestuario, un individuo se dirigió a mí en los siguientes términos: “Vaya espectáculo, mañana saldrá en el telediario de cuatro”. Otro de los miembros del banquillo: “Hijo de puta, te espero después”. Así como un tercero tras ser expulsado se me encaró, apretando el puño y teniendo que ser retirado del terreno de juego por sus compañeros>>. Se trata de un acta textual perteneciente a un partido de fútbol de la regional alicantina que podría formar parte del estudio foral elaborado por la diputación de Vizcaya junto a la Federación de Fútbol territorial, en el que se demuestra el auge de la agresividad en el deporte escolar a través del análisis de centenares de documentos arbitrales. El 40% de los encuestados apunta a la combatividad de los padres y madres de los jugadores como motivo principal de este resplandor de belicosidad. “Los jóvenes actuales no tienen un problema de rebeldía, tienen un escenario de aprendizaje en una sociedad extremadamente agresiva, compleja y competitiva que les sitúa al borde del colapso”, avanza al respecto Jordi Puig i Voltas (Maestro de Educación Física y experto en violencia deportiva a nivel escolar). Hay que educar primero a sus referentes para que ellos eduquen a sus hijos o alumnos.

Acta del partido mencionada en el reportaje conseguida por Hoppes nº9

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El papel de la Educación Física

In Contextualización on abril 21, 2012 at 8:49 am

La asignatura de Educación Física habitualmente es el primer contacto de los jóvenes con el deporte. Más allá de un par de horas a la semana de esparcimiento, la materia sirve para motivar a los niños sobre los beneficios de la práctica del deporte, a través de sus diversas modalidades, y asimilando un cierto respeto inspirado en valores como el compañerismo, el esfuerzo o la tolerancia. Según Jordi Puig, Maestro de Educación Física, “hacen falta más horas dedicadas a la asignatura en los centros educativos”, para variar una certeza actual por la que “muchos currículum están saturados de contenidos lingüísticos, dejando muy poco espacio a otras materias consideradas durante muchos años importantes como la creatividad, la imaginación, el conocimiento del cuerpo, la experimentación o la necesidad de jugar”.

Dentro del clima actual de agresividad y violencia en el deporte, los educadores escolares deben erigirse como los primeros transmisores de normas éticas. De esta opinión es Fernando Gimeno (psicólogo deportivo) al apuntar que “el profesor de Educación Física debe de estar cualificado para entender el fenómeno de la deportividad y actuar en consecuencia, demostrando ser un profesional con formación universitaria y psicológica”. Para Puig el papel del educador también es importante en la medida que “la Educación Física debe contextualizarse en la generación de valores, en el cumplimiento de normas y en la promoción de comportamientos saludables,  de juego limpio y de responsabilidad social e individual, eliminando la agresividad y la violencia”.

Gimeno plantea un debate al respecto de las clases de Educación Física: “En ocasiones encontramos una gran distancia entre lo que se hace en los centros escolares (por ejemplo en secundaria) y el deporte”. Según el psicólogo “los jóvenes que compiten encuentran gran distancia entre su práctica habitual y sus clases de Educación Física”. Puig rebate este argumento asegurando que “no se puede igualar el deporte profesional al deporte educativo”. En su opinión “existen ejemplos clamorosos de generación de violencia en el deporte profesional que son copiados de forma radical en el deporte escolar e incluso se mezclan con aspectos políticos, sociales y culturales de nuestra sociedad”, por lo que “para evitar estos conatos hay que poner distancia entre ambas realidades, la escolar y la profesional”.

La Educación Física no debe enfocarse como la típica asignatura “María”, en la que el alumno puede relajarse y distraerse. Es la primera y a veces única opción de los jóvenes para adiestrarse en el deporte desde un punto de vista ético y respetuoso con las normas, por lo que hay que tomarla en consideración. Por ello se denomina Educación Física (y no Gimnasia); educar a través del físico, pero educar al fin y al cabo.

Los valores del deporte y su deshumanización

In Contextualización on abril 21, 2012 at 12:59 am

El deporte es un ingrediente irremplazable en la sociedad. “Nos proporciona una serie de rutinas y  hábitos muy difíciles de conseguir con otras actividades que no pueden ser vividas con tanta fuerza e intensidad”, manifiesta Jordi Puig i Voltas (Maestro de Educación Física y Doctor en Pedagogía). Es por ello que su práctica se ha extendido entre la población española aunque aún lejos de lo deseable, como demuestran datos recientes recogidos por el gabinete de prospección sociológica del País Vasco. Según esta investigación casi el 60% de los encuestados afirma hacer deporte con asiduidad, siendo andar, ir al monte o salir en bicicleta las modalidades preferidas, seguidas de la gimnasia y la natación.

En esta sintonía José Carrascosa (especialista en psicología deportiva) afirma que “el deporte es una escuela para la vida”, por los muchos valores que enseña, mientras Ramón Rojas Hernández (Director del Servicio de Deportes de la Universidad de La Laguna) aporta una visión más romántica al declarar que “el deporte no sólo debe humanizarse a sí mismo, sino también contribuir a la humanización de la sociedad”. Son diferentes posturas encuadras dentro de un hábito deportivo más enfocado al pasatiempo, el recreo, el ocio o la salud.

En otro lado de la pirámide, en la cúspide, según ejemplifica Ramón Rojas se encuentra otro tipo de práctica más erosiva, el llamado deporte de élite o profesional. El estudio mencionado aporta que sólo un 3% de los encuestados realiza prácticas deportivas de alto nivel. Esta minoría, en opinión del Director de Deportes de La Laguna, “conforma un panorama en el que los deportistas se deshumanizan de forma acelerada, siendo objeto de uso por parte de los que se lucran con su actividad (corporaciones comerciales y mediáticas)”. En este sentido Jordi Puig apunta una reciente tendencia por la que las personas aumentan su participación en deportes de riesgo o deportes límite que requieren unas condiciones de práctica y entrenamiento muy elevadas. “Hemos pasado de participar en carreras populares a participar en maratones como si el concepto fuera el mismo”, ejemplifica.

Más relevancia adquieren los valores que aporta el deporte en el caso de los jóvenes. El estudio llevado a cabo en el País Vasco aclara que de los padres encuestados un 35% confesaba que sus hijos no hacían deporte, contrastando con el 6% que lo hacían a nivel escolar o el 5% a nivel de competición. Se puede concluir con estos datos que la cultura de hacer deporte está mucho menos extendida que la de consumirlo, ya sea a través de los medios de comunicación o asistiendo a recintos deportivos (datos que también se facilitan en el estudio). José Carrascosa, acostumbrado a trabajar con niños, confirma la importancia del deporte al argumentar que “algunos alumnos reacios a acatar las normas en el ámbito educativo sí se muestran receptivos al deporte”, exaltando así sus valores formativos.

Jordi Puig y Ramón Rojas también concluyen con una visión instructiva. El primero es mucho más positivo al enfocar el deporte como “un elemento más en la vida para desarrollar sistemas cognitivos de enseñanza-aprendizaje”. El segundo, mucho más tajante y contundente apunta que “cuando el deporte se instrumenta para fines que se alejan del desarrollo y beneficio de la persona, es porque está concebido desde una postura y visión del ser humano que lleva a su cosificación y, por tanto, a su deshumanización”. Ambos coinciden en acercar el deporte a la sociedad como un conglomerado de valores y no como una explotación de intereses. El conflicto está servido.