Revista especializada en delincuencia

Hacia la quinta victimización

In Legislación on junio 23, 2012 at 2:02 pm
César Ponce (Hoppes nº9)

Los medios de Comunicación tienen una gran responsabilidad con las víctimas de cualquier suceso público. El sensacionalismo y el periodismo humano se confrontan en el marco de la victimología.

Damnificada en un suceso, primera victimización; Sufrimiento añadido al revivir su papel de víctima tras la intervención de instituciones o profesionales (policías, jueces, peritos, forenses, fiscales…), segunda victimización; Tratamiento informativo del suceso, tercera o cuarta victimización. Así diferencia Javier Martínez, bloguero de La Verdad, el proceso por el que atraviesa la víctima de un suceso de violencia de género, que puede extrapolarse a cualquier otra casuística. Los medios juegan un papel importante a la hora de dar dimensión al suceso sin aumentar el trauma de los afectados. No son el primer factor en importancia, pero sí el tercero, según Martínez. Y el cuarto. Y pronto serán el quinto. La quinta victimización como paraíso o ataúd del sensacionalismo, está por ver.

El tratamiento de las víctimas por parte de los medios de comunicación, a debate

“La víctima es la gran desprotegida a nivel histórico”, asegura Juan Antonio Carreras, periodista, criminólogo y miembro de la policía local. Se refiere al entorno penal, donde “se da mayor importancia al delincuente que a la víctima” y al entorno informativo, donde “se le machaca”. Nelson Muñoz, psicólogo del centro de Atención a Víctimas de Delitos Violentos, declaró en una entrevista que los medios “pueden provocar miedo, angustia e incluso crear un modelo educativo negativo si no actúan como filtro”. Para Muñoz el periodista debe ver a la víctima como una persona que está sufriendo y no como un elemento mediático. En su mano tiene esa tercera y cuarta dimensión de la que hablamos; “Pueden actuar o violentar. Si actúan movilizan, si violentan inmovilizan”, concluye Muñoz. De esta manera “los medios deben asegurar mayor protección a la víctima, pero ésta también debe proporcionar cierta información aunque a veces duela”, con el fin de aportar una actuación conjunta que cumpla la función socializadora, corrobora Carreras.

Aunque queda trabajo por delante, Carreras destaca la mejoría respecto al trato mediático recibido por las víctimas, que ahora cuentan con plataformas de apoyo y otros colectivos o instituciones que las amparan y las tienen en cuenta en el proceso comunicativo. Él mismo creó y coordinó un foro internacional que aunque no tuvo el recorrido esperado sirvió como importante marco teórico. Además llevó la dirección de las jornadas sobre “víctimas y medios de comunicación” celebradas a finales del año pasado, donde se presentó un libro al respecto en el que participaron periodistas de calado y afectados para narrar sus experiencias e impresiones. No es de extrañar que existan numerosas asociaciones de víctimas en España, que cada vez se movilizan más, o diversos espacios de queja que reivindican los perjuicios de la prensa. “Se ha avanzado mucho en focos como la violencia de género, por ejemplo con el teléfono gratuito de información 016, pero no tanto en otros aspectos como los ancianos, de los que se aporta nula información como víctimas de sucesos”, ejemplifica Carreras.

Algunos titulares o casos históricos simbolizan una realidad innegable hoy día; “Iba a comprar pan y le dieron: ¡Pam, pam, pam!”, “Era carnicero y lo relajaron a cuchilladas”. Son ejemplos reales de encabezamientos o dobles sentidos que gotean o diluvian por tabloides sensacionalistas, acompañados en su mayoría por imágenes igualmente estrambóticas. Carreras rescata el mítico fraude de Mario Conde, un personaje de “juicio blanco” que se ganó el reconocimiento y casi la admiración pública por un hecho que habitualmente causa rechazo y mala reputación en la sociedad española. También rememora a Dioni, un Robbin Hood que se ha reencarnado las últimas semanas; “El Dioni de Molina”, es como la prensa ha bautizado a José, al que la justicia espera por un robo de sucursal. Quizá también le espere la fama, y “se convierta en carne de reality o Sabina le mencione en una composición”. Los medios no eligen a las víctimas o los verdugos, pero pueden contribuir a que se les vea como tal.

Sensacionalismo VS Periodismo Humano

“El periodismo debe humanizar”, afirmó Ryzszard Kapuscinski. Nuestras fuentes consultadas coinciden en que debe primar el aspecto humano sobre el tratamiento sensacionalista, pero ninguna asegura que esa sea una realidad en el entramado mediático actual. Del folletín a la prensa popular y de los medios paralelos al amarillismo, así se ha oficializado un panorama que tensa la cuerda entre negocio empresarial y ética o responsabilidad periodística. “Se pretende captar la atención del lector, aunque sea a través del morbo, sobre todo en televisión”, sentencia Carreras. Su impresión confirma la tesis aventurada hace años por Vargas Llosa en la que afirmó que “la frontera entre el periodismo serio y el sensacionalista es cada vez menos nítida ya que el mundo occidental vive inmerso en una civilización del espectáculo”. Contra ello luchó el premio Pulitzer español, Javier Bauluz, creando la Web periodismohumano en la que prima el enfoque de los más débiles, las víctimas de todo tipo. Las dos realidades, humana y sensacionalista, están enfrentadas. La quinta victimización deberá resolver la confrontación.

El dedo cortado de la victimología

Nelson Muñoz explica con una metáfora lo que es la victimología: “Cortarse en un dedo es una dispersión que provoca daño. Ese hecho puede maximizarse o minimizarse. Si se vuelve a abrir la herida sin curarla se está victimizando, rememorando una experiencia sufrida”. Como muchas disciplinas teóricas, cuesta definir la victimología y alejarla de especulaciones estériles y polémicas relacionadas. Ha costado encontrar la madurez, pero la victimología contemporánea ha logrado situarse, como demuestra la aparición de Sociedades de Victimología (un gran ejemplo es la Sociedad Andaluza de Victimología, SAV). Newton tuvo que encaramarse sobre los hombros de gigantes para ver más lejos, del mismo modo que la victimología ha evolucionado con métodos didácticos nuevos incorporados a los anteriores, y hoy en día es una realidad asentada que debe contribuir a mejorar los vicios nocivos que aún se arrastran. “Cada día estamos más preparados y formados para la realidad existente”, concluye al respecto Juan Antonio Carreras, que incluso apunta movimientos actuales que cuestionan la imparcialidad informativa. “Se están empezando a realizar maniobras en las que se apuesta por el más débil y se arremete contra el culpable aunque la ley aún no lo considere como tal”. Quizá sea el principio de la quinta victimización.

Más en este número…

De “los niños perdidos del franquismo” a “los niños robados en la democracia” / “Por ellos, por todos”

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  1. Me ha gustado la forma de maquetar el reportaje. Muchas gracias a Cesar Ponce por su magnífico trato. Con vuestro permiso lo he publicado en mi blog de La Verdad: http://blogs.laverdad.es/carris/2012/06/24/hacia-la-quinta-victimizacion/

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