Revista especializada en delincuencia

La tortura, una chiquillada

In Contextualización, Delincuencia de menores, Prevención on mayo 25, 2012 at 6:14 pm
ESTEBAN ORDÓÑEZ/ HOPPES Nº9

Las investigaciones de violencia familiar estudian el comportamiento de los agresores y su historial para averiguar su origen. En muchos casos manifiestan que el sujeto pegaba o torturaba animales en su infancia o adolescencia. Sucede lo mismo con los criminales seriales, según demostró un estudio del FBI, o con los condenados a delitos graves, como afirma el informe presentado en la American Society of Criminology por el equipo liderado por los expertos en crueldad animal Núria Querol y Frank Ascione.


El maltrato denota falta de empatía y disfrute con el sufrimiento de la criatura. Una confirmación de superioridad. “La conducta del individuo que ejerce la violencia intenta doblegar tanto a animales como a personas”, opina Mª Dolores Serrano, profesora de Criminología de la UNED. Los niños que cometen estas atrocidades en muchas ocasiones han sufrido abusos o agresiones, bien en sus carnes o en las de sus allegados. “El ser humano nace con empatía, es el entorno social, cultural o familiar el que naturaliza el sufrimiento”, defiende Matilde Figueroa, Directora General de la Fundación Altarriba.
La capacidad de aprendizaje y adaptación de los niños dificulta a los terapeutas la eliminación de los patrones antisociales. A raíz de sus investigaciones, el FBI propuso investigar los casos de crueldad contra animales en niños de 12 años, sin embargo, es tan fuerte el arraigo de estos comportamientos que decidieron adelantar el control a los 5 ó 6 años.
La Presidenta de Justicia Animal, Mati Cubillo, recuerda el caso de un niño de siete años que robó un cachorro de tres meses y lo enterró vivo. Lo hizo junto a otro amigo que no pudo soportar los remordimientos y lo delató. “Tenía claros signos de psicopatía, deberían haber saltado las alarmas; pero fuimos al Defensor del Menor y respondió que, sencillamente, era una gamberrada”, lamenta.

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  1. […] mensaje era claro: si te vas, lo suelto”, lamenta Figueroa. No obstante, las investigaciones que conectan la crueldad contra los animales con otros tipos de violencia, como las publicadas por la criminóloga Núria Querol y su grupo de trabajo, no terminan de calar […]

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