Revista especializada en delincuencia

Los beneficios políticos de las penas

In Contextualización, Legislación on febrero 5, 2012 at 10:05 pm
ESTEBAN ORDÓÑEZ/HOPPES Nº9

La población española no es punitiva, no tiende a exigir castigos duros o desproporcionados para los delincuentes. Sin embargo, acepta el bálsamo de los endurecimientos de penas y se siente aliviada por reformas como la anunciada por el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. La catedrática de Derecho Penal y Criminología de la Universidad Pompeu Fabra, Elena Larrauri, encuentra una respuesta a esta contradicción en su artículo Economía política del castigo. El proceso comienza con la reiteración de información sobre esos delitos más graves que suelen herir la sensibilidad del público o que, incluso, tocan su cotidianidad. Con el tiempo germina la alarma social y la sensación de inseguridad y desamparo. Este hervidero, junto a unas estadísticas oficiales poco fiables sobre la delincuencia, ofrece a los gobiernos una oportunidad irresistible para aumentar su apoyo social. Basta con fabricar una ley que arrope la intranquilidad de los ciudadanos.


Estos movimientos de la opinión pública favorecen el avance del derecho penal simbólico. José Luis Díez Ripolles, autor del estudio El derecho penal simbólico y el efecto de la pena, expone que esta forma de legislar no pretende perseguir o reducir la delincuencia, sino mandar un mensaje de tranquilidad a la sociedad. “En ocasiones catalogan delitos que no sirven de nada porque no hay medios o, incluso, porque ya estaba clasificado de otra forma. Su utilidad es hacer llegar a los ciudadanos ese estamos con vosotros”, explica.
La catedrática Elena Larrauri habla también de que las situaciones de crisis pueden provocar un viraje punitivo mayor: “La crisis económica no produce necesariamente más delitos, pero sí una gran ansiedad. Este sentimiento, además del enfado, está fuertemente relacionado con actitudes punitivas. En síntesis la gente busca un culpable, y el culpable de un delito aparece como el culpable de la situación”. Por otro lado, Larrauri denuncia la voluntad política que existe detrás del abuso de la pena privativa de libertad: “Señalar al culpable de un delito sirve para desviar la atención de los causantes de una situación social más insegura y profunda”.
En consecuencia, España, con uno de los niveles de delincuencia más bajos de la Europa Occidental, presenta la tasa más alta de encarcelamiento. “Hemos superado incluso a un sistema tan duro como el británico. Parecía difícil, pero lo hemos conseguido”, lamenta Ripollés.

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  1. […] con unas cifras que solo corresponden a unos pocos delitos agrupados de forma cuestionable. Si no enseñan la realidad, pueden vender las políticas públicas que quieran”, remata. Pero el bloqueo informativo sobre la realidad de la delincuencia no se limita a los […]

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